domingo, 18 de noviembre de 2012

Ryōan-ji





Ubicación de la ciudad de Kioto en Japón




Vista aérea del templo de Ryōan-ji con el jardín Karesansui, en Kioto.

Ryōan-ji ( El templo del dragón tranquilo y pacífico ) es un templo Zen situado en Kioto, Japón. Forma parte del conjunto de Monumentos históricos de la antigua Kioto ( ciudades de Kioto, Uji y Otsu ) declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1994. El templo fue creado por la escuela Myoshinji de los Rinzai, pertenecientes al Budismo Zen. El seki-tei o jardín de rocas está ubicado actualmente en el extremo sur del Templo Daiunzan Ryoanji en el noroeste Kyoto. Los primeros registros en este lugar del templo datan del año 983.




RyoanJi-Sanmon ( puerta de entrada al templo )

El templo fue formado finalmente en 1450 por Hosokawa Katsumoto (1430-1473) y reconstruido (en 1488) por su hijo Hosokawa Masamoto (1466-1507) después de que la Guerra de Onin asolara en 1470 dicho templo (esta crisis en Japón duró de 1467 a 1477). Dentro de este templo existe uno de los karesansui (jardines secos) más famosos del mundo, construido a finales del siglo XV. El jardín parece que no tiene ningún creador determinado, aunque se atribuye a un tal Soami (1480-1525), un destacado artista de la época asociado con el Daisen-in (una muestra excelente de jardín seco estilo Karesansui). Otros registros sin embargo, determinan datos contradictorios como se puede ver debajo de una de las rocas, donde están escritos los nombres de Kotaro y Hikojiro.



El creador de este jardín no dejó ninguna explicación sobre su significado, por lo que durante siglos ha sido un misterio descubrir el verdadero sentido o el porqué de su gran belleza.



El jardín es un rectángulo que mide 9,4 por 23,7 metros. Está formado por grava que es rastrillada todos los días por un monje y 15 rocas, las cuales están en grupo o aisladas, sin formar un patrón o disposición simétrica alguna, aunque una interpretación del jardín, es que las rocas simbolizan islas en un mar de grava. Los bordes que delimitan el jardín son de arcilla. Está construido frente al edificio principal. La composición utiliza arena rastrillada, musgo, y rocas. Existe un predominio de formas alargadas colocadas en paralelo a la posición del edificio.


Aconsejo  clicar  sobre las seis imágenes  siguientes 
para ver estas auténticas maravillas  a mayor tamaño




Los tres lados restantes están cerrados por muros, lo que junto a la línea inferior de la plataforma desde la que se debe contemplar el edificio, permite acotar la visión del jardín en un marco longitudinal. El jardín se ubica frente al salón Hojo, en el extremo sur, como una extensión del salón perteneciente al abad. En total hay 15 piedras dispuestas en 3 grandes grupos. El primero comprende las 3 rocas de más a la derecha. El segundo, las 5 siguientes, y el tercero, las 7 restantes. En cada grupo destaca una piedra mayor que las demás. El musgo se utiliza como base de algunos grupos para dar unidad.



Estos jardines secos son denominados Karesansui, donde no existe la presencia de agua. Este jardín forma parte del templo que respondía a la escuela budista Rinzai-Shu Zen. La falta de árboles o vegetación, que resultan tan chocantes para los occidentales y la simplicidad del jardín, son una muestra de la cohesión del Zen con la naturaleza. El jardín Ryoanji, con sus piedras, representan las enseñanzas del Zen, convirtiéndose en un magnifico lugar para la contemplación. La belleza del jardín reside en la propia respuesta que uno resuelve al contemplarlo.



Durante muchos años se pensó que la mejor interpretación del sentido de la disposición de las piedras en el jardín era el de una especie de Tigre cruzando un río. En el 2002, unos científicos de la Universidad de Kioto utilizaron ordenadores para buscar formas usando la disposición de las zonas vacías del jardín en vez de la disposición de las piedras. El resultado es que encontraron un patrón parecido a un árbol dentro de la estructura del jardín. 



El mismo equipo de investigación probó moviendo algunas piedras de forma aleatoria y vieron que enseguida se perdía la armonía de la configuración inicial. Por ello creen que la construcción del jardín está muy bien pensada y no es un acto de la casualidad.











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