sábado, 26 de mayo de 2012

Andrea del Verrocchio





Fragmento del presunto retrato de Andrea del Verrocchio por Lorenzo di Credi 
(1459-1537) / Galleria degli Uffizi, Florencia, Italia 



Andrea del Verrocchio, nacido Andrea di Michele di Francesco de Cioni, conocido simplemente como Verrocchio ( Florencia, h. 1435 - Venecia, 1488 ) fue un pintor, escultor y orfebre cuatrocentista italiano. Trabajó en la corte de Lorenzo de' Medici en Florencia. Entre sus alumnos estuvieron Leonardo da Vinci, Perugino, Ghirlandaio y Sandro Botticelli, pero también influyó en Miguel Ángel. Trabajó en el estilo clásico del primer renacimiento florentino.

Andrea comenzó a trabajar como orfebre en el taller de Giulio Verrocchi, de quien parece haber tomado su sobrenombre. La posibilidad de que fuera aprendiz de Donatello queda sin confirmar. Sí parece que se inspiró en sus obras para los temas a tratar más que en cuanto a las tendencias estilísticas, y con un orfebre, del que heredó el gusto artesanal aplicado al tratamiento de sus obras escultóricas.

Tuvo en Florencia un activo y famoso taller, del que salieron tanto esculturas como pinturas y obras de orfebrería; sin embargo, en la actualidad la única faceta de la obra de Verrocchio que está bien documentada es la escultura. La fama de Michele creció al unirse a la corte de los Médici, en la que permaneció hasta que su taller se trasladó a Venecia.

Después de mediados de la década de los setenta, Verrocchio se dedicó principalmente a la escultura, al principio siguiendo los cánones estándar florentinos. Esto es evidente en la estatua de bronce del David, encargo de Lorenzo y Juliano de Médici hacia 1476. Gracias a su  elegancia es una de sus esculturas más valoradas.

En 1478 Verrocchio comenzó la que sería su obra más famosa, una estatua ecuestre del condottiero Colleoni, quien había muerto tres años antes. La obra fue un encargo de la República de Venecia. Verrocchio envió a sus comitentes un modelo en cera en 1480, y en 1488 finalmente se trasladó a Venecia para asistir a la fundición del grupo. Sin embargo, murió ese mismo año, antes de que la obra estuviera acabada.




DAVID

Hacia 1475 - Bronce
Museo del Bargello, Florencia
Escultura del Renacimiento. Clasicismo






La  elegante versión de David pone de manifiesto la capacidad creativa del escultor y el dominio técnico en la fundición de figuras en bronce,  con un acabado impecable que demuestra su pericia como orfebre, oficio que llegó a dominar desde su juventud.

La escultura remite a su formación en el taller de Donatello, el gran maestro florentino que treinta y cinco años antes había realizado otra versión del mismo personaje en el que fue el primer desnudo fundido en bronce desde la antigüedad clásica,  esta versión de Verrocchio es mucho más refinada con un sentido del movimiento que remite a los cuerpos ondulantes de Praxíteles a partir de la posición de contrapposto, sutil recurso escultórico consistente en hacer descansar el peso de la figura sobre una de sus piernas, de modo que la otra queda libre y ligeramente flexionada produciendo una inclinación de la cadera que se completa con el giro del torso y la cabeza para dotar de movimiento a la figura, aunque esté estática, y romper la rigidez de la ley de frontalidad mediante la colocación de los brazos en distintos planos. 






Los florentinos encontraron en la figura bíblica de David un símbolo apropiado para expresar su momento de triunfo. La ciudad-estado de Florencia se reconocía en aquel personaje después de haber llegado a dominar a otras ciudades circundantes hasta convertirse en la potencia militar, política, económica y cultural más destacada del siglo XV en Italia, haciendo sombra a las poderosas ciudades de Milán, Venecia y Roma. Por este motivo, Lorenzo de Médicis encargó la simbólica escultura a Verrocchio, que elaboró una figura de tamaño natural destinada a presidir la entrada del Palacio del Gobierno, en la Piazza della Signoria, donde permaneció hasta que fue sustituida por la colosal versión en mármol que hiciera Miguel Ángel entre 1501 y 1504 con la misma finalidad.




Verrocchio supo ajustarse a los ideales florentinos presentando a David como un héroe clásico: ágil, apuesto y orgulloso de su victoria sobre el enemigo vencido a sus pies. Para ello modeló con detalle esta figura que después fue fundida en bronce con la técnica de la cera perdida. El David de Verrocchio no presenta la desnudez del modelo donatelliano, sino que aparece  revestido de una fina coraza de cuero, una corta falda y borceguíes que permiten adivinar su anatomía adolescente, aunque mantiene de igual manera en su mano la espada desafiante, de modo que la posición de las manos y su sonrisa se convierten en el eje del discurso, que se completa con la cabeza de Goliat a sus pies, que presenta la huella de la certera pedrada en la frente y el rictus de la muerte después de ser decapitado.




Cuenta Vasari que la escultura proporcionó a su artífice un enorme prestigio y honores al poner al servicio de la ciudad una obra que por entonces encarnaba la máxima belleza del ideal neoplatónico. 

Esta figura de David es una buena muestra de la corrección académica que caracteriza la obra de Verrocchio, fruto más del tesón en el aprendizaje del oficio que de sus dotes creativas naturales, siempre preocupado de llenar con el movimiento el espacio circundante, de desligar la escultura del marco arquitectónico y de aplicar a sus esculturas un acabado perfeccionista poco frecuente en su tiempo, fiel reflejo del culto al hedonismo propio de la sociedad en que le tocó vivir. 






La escultura fue objeto de una completa restauración el año 2003 que puso en valor los efectos de los adornos sobredorados en algunos elementos de la coraza y del ribete de la falda, al tiempo que se recolocó la disposición original de la cabeza de Goliat al lado del héroe y no a los pies, como ha permanecido durante siglos.

El David de Verrocchio se expone en el Museo del Bargello próximo al David de Donatello, mostrando dos formas análogas de concebir el ideal renacentista, encarnado por un héroe tocado por la gracia divina, así como la suma belleza en las artes y la recuperación formal de los valores de la escultura clásica greco-romana.





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