viernes, 6 de septiembre de 2013

Tímpano de Santa Fe, Conques - escultura, románico





Ubicación de Conques en el departamento del Aveyron, Francia

Conques en francés, Concas en occitano, es una localidad y comuna francesa en la región de Mediodía-Pirineos. Conques se encuentra en el valle del río Dourdou de Conques, en el sudoeste del país y es uno de los centros de peregrinación más importantes de Francia gracias a la Abadía de Sainte-Foy. 




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La iglesia abacial de Sainte-Foy ( Santa Fe ) de Conques es una iglesia abacial situada en la comuna francesa de Conques, en el departamento del Aveyron. Francia. Los peregrinos empezaron a llegar a este lugar en el siglo XI cuando los monjes de la abadía obtuvieron las reliquias de Sainte Foy, una de las primeras mártires cristianas. La abadía desde entonces es parada dentro del Camino francés de Santiago. No hay ninguna sola casa de esta villa que rompa con la armonía del paisaje. Su calle principal se abre a la abadía de Sainte-Foy que sin duda es la edificación más importante.


 Según un dibujo de 1887 - 1901

Está considerada como una pieza maestra de la arquitectura románica del sur de Francia, siendo especialmente célebre por su tímpano y por su Tesoro, que incluye obras de arte únicas datadas en el período carolingio. El interior se presenta decorado con vitrales de Pierre Soulages. Esta abadía fue fundada por el abad Dadon bajo la protección de Carlomagno.


 Plano





Fachada principal

La abadía fue iniciada entre 1041 y 1052 por el abad Odolric. Su cabecera fue ciertamente finalizada antes del fallecimiento de éste en 1065. Posteriormente, los trabajos languidecieron un tanto y la nave no fue concluida sino a principios del siglo XII, correspondiendo así al estilo románico. Por otro lado, es posible que el monumento fuese modificado cuando ya se hallaban en curso los trabajos de construcción. Así, la cabecera se inicia por una serie de cuatro capillas escalonadas, para posteriormente adoptar el sistema de deambulatorio y capillas radiales. Fue construida siguiendo una planta clásica en cruz, si bien debido a la configuración del terreno (es una pendiente) el transepto es más largo que la nave. Las dos torres de la fachada datan del siglo XIX.






Ábsides - ( clicar )

Sainte-Foy ha sido una de las principales fuentes de inspiración para las iglesias románicas de Auvernia. Por su arquitectura, la iglesia abacial se relaciona con una serie de cinco edificios, a saber: la basílica de Saint-Martin de Tours, Saint-Martial de Limoges, Saint-Sernin de Toulouse y la Catedral de Santiago de Compostela, todas ellas ubicadas en la vía de peregrinaje que supone el Camino de Santiago y presentando un conjunto de características comunes: planta con deambulatorio y capillas radiales, y transepto provisto de naves laterales para facilitar la circulación de los peregrinos. Estos rasgos comunes se extienden igualmente a la elevación y al sistema de contrafuertes.




Tímpano del Juicio Final - Autor anónimo Principios siglo XII - (clicar )

En la fachada occidental de la iglesia abacial de Sainte-Foy, una profunda arquivolta en bóveda de cañón con arco de medio punto acoge el tímpano del Juicio Final,  un fantástico tímpano que con el habitual tema del Juicio Final preside la portada de la iglesia abacial dedicada a Santa Fe, una joven nacida en la ciudad de Agen que fue martirizada el año 303, durante el gobierno de Daciano.

El tímpano es una de las obras fundamentales de la escultura románica en Francia por sus cualidades artísticas, su originalidad y por las propias dimensiones de la obra. Representa pues el Juicio Final, según el Evangelio de Mateo, apareciendo en el conjunto un total de 124 personajes, estando dividido el mismo en tres niveles distintos. 




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En la composición destaca la figura central de Cristo en Majestad (Maiestas Domini) dentro de una mandorla que simula con nubes un espacio celeste. En este caso Cristo no aparece como un juez severo, portando desafiante el libro de la Ley, sino indicando al peregrino el camino de salvación con la derecha, levantada hacia el signo de la cruz que portan dos ángeles en el registro superior, mientras que con su mano derecha hacia abajo hace al ademán de apartar a los malditos. Su majestad queda realzada tanto por el acompañamiento de dos ángeles con candelabros en la base, alusión a la luz que representa Cristo, y otros dos con cartelas en la parte superior. 





Bajo los pies de Cristo, aparece el arcángel San Miguel pesando las virtudes y los pecados de las almas frente a la burlona figura de Satanás que, con sonrisa sarcástica y empujando con el dedo la balanza, intenta hacer trampas para quedarse con un alma. 




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En la parte superior y a cada lado, los ángeles tocando trompas anuncian el comienzo , el momento en que comienza la resurrección de la carne y cada cual tiene que enfrentarse a su juicio personal,




Tras de él, los ángeles llevan la Cruz, el hierro de la lanza y los clavos evocadores de la Pasión.




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El Paraíso continua en el registro central, a la izquierda del espectador, donde los elegidos, se dirigen hacia Cristo. En el extremo izquierdo los santos son guiados por un ángel, apuntándose como Santiago el que camina apoyado en un bordón y a su lado el monje Arosnide, el que robara las reliquias de Santa Fe en Agen y las trajera a este lugar. Delante de ellos, el abad Dadom, fundador de la abadía, porta un báculo y conduce de la mano al emperador Carlomagno, su benefactor, caracterizado con corona y cetro, ambos acompañados de un séquito de cuatro personajes. 

En un espacio privilegiado aparece la Virgen en su papel de intercesora ante Cristo. Junto a ella San Pedro, portando un báculo y una llave de gran tamaño, y un abad no identificado, posiblemente Oldoric, promotor de las obras cuando se labró el tímpano. Sobre ellos cuatro ángeles sujetando cartelas con referencias a las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, y una alusión a la humildad. 




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Los suplicios continúan en el registro intermedio, donde dos ángeles armados impiden a los condenados escapar del Infierno, uno portando un escudo y una espada y otro una lanza estandarte. Junto a ellos, otros dos ángeles orientados a Cristo, uno portando el Libro de la Vida y otro agitando un incensario. Más a la derecha, a dos niveles; arriba un abad aferrado a su báculo es devorado por un monstruo y unos monjes son atrapados con una red por otro demonio; a su derecha es pisoteado un hereje que porta un libro; junto a él un falsificador de moneda es tirado de la barba. Más abajo aparece un rey desnudo atrapado por un diablo que burlonamente se arrodilla ante él; a su lado son humillados dos monjes indignos; en el extremo dos diablos burlones cuelgan por los pies a los borrachos. 





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La secuencia comienza con la figura de San Miguel pesando los pecados y un ángel, ( que no aparecen en la foto a la derecha ) a la izquierda del tabique central, abriendo la puerta del Paraíso a los elegidos y conduciéndoles de la mano al interior de un edificio con seis arquerías y lámparas colgantes. Bajo la arquería central aparece Abraham acogiendo en su seno a dos jóvenes santos, mientras que a los lados se colocan por parejas profetas, apóstoles y santas, dos de ellas portando tarros de ungüentos.  




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En el nivel más bajo, vemos el Paraíso, en la parte central a la izquierda,  un ángel que permite la entrada a los elegidos y, a la derecha, un demonio que arroja a los condenados a las fauces del infierno. 




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En un espacio caótico presidido por la figura central de Satanás, al que un diablo cuchichea en la oreja mientras sujeta una serpiente entre sus genitales y pisotea a un hombre barbado. A su lado aparece el castigo de los siete pecados capitales, como la soberbia a la izquierda, representada por un caballero desmontado a golpes de su caballo; a su lado la lujuria, con una mujer adúltera con los pechos al aire y el cuello amarrado al de su amante; la avaricia, con un ahorcado con la bolsa de dinero al cuello; la envidia, con un calumniador al que cortan la lengua; la ira, con un personaje al que un diablo hace burla golpeando su cabeza; la pereza, representada por un hombre acostado al que otro diablo sume entre las llamas; en el extremo derecho la gula, con un goloso empujado sobre la olla. Sobre el dintel una frase amenazadora: "Pecadores, si no cambiáis vuestras costumbres, sabed que sufriréis un juicio temible". 





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Podemos contemplar a Sainte-Foy ( Santa Fe ) bajo la mano de Dios, junto a unas cadenas de prisioneros a los que ella ha liberado. Afortunadamente esta obra maestra de la escultura románica, se conserva completa y en muy buenas condiciones, a pesar de que a finales del siglo XIV fuera trasladada desde su ubicación original y colocada bajo un gablete con función de pórtico.

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Dar las gracias a J.M. Travieso por su descripción. 



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