jueves, 9 de agosto de 2012

Ramón Berenguer II y el halcón


Una bonita leyenda con connotaciones históricas 
en torno al asesinato de Ramón Berenguer II




Catedral de Girona, Catalunya

La Catedral de Girona consagrada a Santa María, se encuentra en el punto más alto de la ciudad; posee la nave gótica más ancha del mundo, con una anchura total de 22,98 metros. Su construcción se inició en el siglo XI en estilo románico, siguiendo en el XIII con el gótico, conservando tan solo el claustro románico del XII y la torre de la misma época que data de 1040; se terminó en el siglo XVIII.




 

Retrato imaginario de Ramón Berenguer II Conde de Barcelona
por Filippo Ariosto - 1587 - 1588
Palau de La Generalitat de Catalunya

Ramón Berenguer II ( 1053 – la Perxa de l'Astor, Gualba, en el Montseny, 1082 ), llamado Cabeza de Estopa ( en catalán Cap d'Estopes ) en alusión a su espesa cabellera de color rubio pajizo, fue conde de Barcelona, de Gerona, de Osona, de Carcasona y de Rasez entre 1076 y 1082. Era hijo de Ramón Berenguer I y de Almodis de la Marca y hermano, probablemente mellizo, de Berenguer Ramón II. Contrajo matrimonio hacia el año 1075 con Mafalda de Abulia. De este matrimonio nacería el futuro heredero del Condado de Barcelona, Ramón Berenguer III el Grande.




LA LEYENDA DEL HALCÓN DE RAMÓN BERENGUER II CONDE DE BARCELONA





La leyenda sobre las circunstancias de su muerte es bastante famosa, aunque existe en diferentes versiones que básicamente coinciden en lo siguiente:

El Conde de Barcelona tenía dos hijos gemelos, Berenguer Ramón II y Ramón Berenguer II, a los que legó los condados de Barcelona, Vic y Girona con la obligación de gobernarlos de manera conjunta. Un día los hermanos decidieron hacer una gran cacería para celebrar un año de su gobierno.

Al poco tiempo de haber empezado a cazar Berenguer Ramón mandó un recado a su hermano para decirle que ya había cazado dos aves y se marchaba a llevárselas a su mujer que estaba en Girona. Mientras, su hermano Ramón Berenguer buscando el camino se encontró solo entre unos cañizales, cerca de un estanque, teniendo siempre cerca su halcón, que no paraba de revolotear y hacer cosas extrañas, que aumentaban el mal humor de su señor y le hacían temer algo desagradable. De repente, le pareció ver pasar una figura cerca de él, medio oculta entre las cañas. Su halcón se abalanzó sobre su dueño y lo tapó con sus alas como queriéndolo proteger.

Sin embargo, cuando menos lo esperaba, el conde se sintió herido por una mano misteriosa armada de un puñal. La capa del conde se manchó de sangre y también el ala de su fiel halcón, que enseguida empezó a chillar y, revoloteando, huyó hacia donde se encontraban los otros caballeros cazando. El halcón no paró de llamar su atención hasta que consiguió que le siguiesen y los llevó hacia la ribera del estanque, donde encontraron muerto a su amo. 


Seguidamente se organizó una comitiva hacia Girona. Al presentarse el hermano de la víctima, el conde Berenguer Ramón, el halcón del Cap d'Estopa, que no se había separado del cuerpo de su amo, se puso a chillar, como queriendo señalar al asesino. Y todo el mundo vio aún en su capa el rastro de una mancha de sangre.

El halcón siguió el cuerpo de su amo hasta la Catedral de Girona y mientras se celebraba el funeral, se paró en la cabeza de su hermano, arrebatándole la corona que llevaba y tirándola al suelo, para que todos los presentes supieran quien era el malhechor. Entonces el coro, de manera involuntaria, empezó a repetir el estribillo "Caín mató a Abel". A continuación el halcón cayó muerto a los pies del féretro del Cap d´Estopa... 





Sepultura de Ramón Berenguer II conde de Barcelona, en la Catedral de Girona

Después del funeral en Barcelona se llevó a cabo el juicio. El vizconde Folch de Cardona retó y desafió al conde Berenguer Ramón delante de la corte del rey de Castilla para pedirle cuentas de la muerte de su hermano. Según las costumbres de aquella época, cuando un caballero pedía a un rey un juicio contra otro, éste no podía negarse a aceptarlo, dado que, si lo hacía, se convertía él mismo en culpable del delito atribuído. 

El Conde de Barcelona, forzado, tuvo que aceptar el reto. Después del primer ataque Berenguer Ramón cayó al suelo vencido. Entonces el vizconde le apuntó al corazón con la espada de su hermano y le hizo confesar que él era el autor de su muerte. Después de tal afrenta y tal deshonra, el conde renunció a la corona en favor de su sobrino, hijo del Cap d'Estopa, y se fue a guerrear como un sencillo caballero contra los infieles. Berenguer Ramon II murió durante la Primera Cruzada en Jerusalén el 20 de Junio de 1097, donde se encontraba en penitencia quedando en la historia como El Fratricida...




Situación del sepulcro dentro de la catedral de Girona




Detalle del sepulcro



Arquivoltas exteriores de la puerta de san Miguel, 
con el halcón en la parte derecha



Detalle del halcón

El halcón del Cap d´Estopa fue inmortalizado en piedra y colocado para siempre 
en la misma catedral donde descansan los restos de su amo...





Los restos de Ramón Berenguer II recibieron sepultura en la catedral de Gerona. El sepulcro fue colocado inicialmente en la galilea del templo, siendo trasladado al interior de la nueva nave gótica por orden del rey Pedro el Ceremonioso en 1385, quien hizo que fuese forrado con sobrecubiertas marmóreas y que se esculpiese y depositase encima una estatua yacente del conde. Asimismo, el rey mandó grabar una lápida con la siguiente inscripción:

En esta tumba yace el cuerpo del ilustre y poderoso barón señor Ramón Berenguer Conde de Barcelona, hijo del señor Ramón Berenguer Conde de Barcelona quien instituyó los Usatges, que por la cantidad y densidad de rizos encrespados fue llamado Cabeza de Estopa, y que, siendo herido, murió en la ciudad de Gerona el cinco de diciembre del año 1082 y fue sepultado en una tumba construida en la presente Seo en el exterior al lado de la puerta. Y posteriormente trasladado por el ilustrísimo príncipe y señor Pedro tercero Rey de Aragón, octavo descendiente del mismo conde el día cinco de noviembre del año del Señor 1385 y quincuagésimo de su reinado".


Firma de Ramón Berenguer II





Estatua de Ramón Berenguer III, hijo de Ramón Berenguer II, 
que lo sucedió en el mandato después de renunciar su tío a la corona.
En la Via Layetana de Barcelona, cerca de la Catedral



Para acompañar esta bonita leyenda, que mejor que un poco de música medieval.




El Llibre Vermell de Montserrat (en castellano, Libro Rojo de Montserrat) es un manuscrito de finales del siglo XIV conservado en el Monasterio de Montserrat, cerca de Barcelona. Contiene una colección de cantos medievales  y otro contenido de tipo litúrgico que data de finales de la Edad Media. Los cantos son en catalán, occitano y latín y son todos de autor desconocido. A pesar de que la colección fue copiada a finales del siglo XIV, la mayor parte de la música se cree que es anterior.



Stella splendens - El Llibre Vermell de Montserrat
Jordi Savall, Hespèrion XX.






Letra


Sequitur alia cantilena ad trepudium rotundum:
Stella splendens in monte ut solis radium miraculis serrato exaudi populum.

Concurrunt universi gaudentes populi
divites et egeni grandes et parvuli
ipsum ingrediuntur ut cernunt oculi
et inde revertuntur gracijis repleti.

Principes et magnates extirpe regia
saeculi potestates obtenta venia
peccaminum proclamant tundentes pectora
poplite flexo clamant hic: Ave Maria.

Prelati et barones comites incliti
religiosi omnes atque presbyteri
milites mercatores cives marinari
burgenses piscatores praemiantur ibi.

Rustici aratores nec non notarii
advocati scultores cuncti ligni
fabri sartores et sutores nec non lanifici
artifices et omnes gratulantur ibi.

Reginae comitissae illustres dominae
potentes et ancillae juvenes parvulae
virgines et antiquae pariter viduae
conscendunt et hunc montem et religiosae.

Coetus hic aggregantur hic ut exhibeant
vota regratiantur ut ipsa et reddant
aulam istam ditantes hoc cuncti videant
jocalibus ornantes soluti redeant.

Cuncti ergo precantes sexus utriusque
mentes nostras mundantes oremus devote
virginem gloriosam matrem clementiae
in coelis gratiosam sentiamus vere.





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